Diréis que mis actualizaciones son bastante monótonas, porque sólo hago variaciones sobre la misma caja. Lo que ocurre es que los encargos no paran de llegar en un goteo pequeño pero constante. Ahora mismo tengo pendientes dos cosas. Como tengo poco tiempo, en algunos momentos tardo un poquito en realizarlos y, claro, antes de terminarlos ya ha llegado otro.
En fin, que estoy deseando probar algunas cosas nuevas pero cuando me voy a poner a ello me encargan más de lo mismo. Y lo cierto es que no me viene mal, que entre pitos y flautas (clases, herramientas y materiales) he gastado más de 600 euros y tengo que recuperarlos.
Pues eso, que esta caja me la encargó mi compañera Sagrario para regalársela a María José, otra compañera de trabajo.
Me encanta el interior, tienes que tocarlo para convencerte de que es papel y no tela. A la vista parece rugoso, con la trama de una tela, pero al tacto es completamente liso. Y lo mejor es que el papel me salió gratis y tengo más de color rojo, fucsia, blanco, gris y avellana, porque procede de un muestrario de papeles pintados. Al pasar por una tienda entré a preguntar si tenían algún muestrario que ya no les sirviera y me dieron uno con unos diseños horrorosos, pero donde había unas 12 ó 14 hojas de tonos lisos que corté, tirando el resto.